martes, 22 de marzo de 2011

Si te dicen qué comí

El Escarabajo Verde es un programa de referencia en la televisión española, tanto por los años que lleva en pantalla, como por el rigor y calidad de sus contenidos.
Estas dos últimas semanas ha emitido dos programas muy interesantes que abordan aspectos de la alimentación en nuestra sociedad, la falta de seguridad alimentaria en los canales convencionales de venta de alimentos y los efectos que ello tiene en nuestra salud.
Los tóxicos llegan a nuestro cuerpo desde el carrito de la compra del día a día. El fraude alimentario detectado en Alemania, donde se hallaron dioxinas en los piensos de cerdos que luego vendían, es una muestra más y representa para algunos sólo la punta del iceberg de un sistema de seguridad de los alimentos demasiado frágil.

Desde Subbética Ecológica nos han parecido muy interesantes y queremos compartirlos contigo. Además, te invitamos a que comentes y opines lo que quieras.

Primera Parte



Segunda Parte


3 comentarios:

  1. Pues si son muy interesantes los dos programas de El Escarabajo Verde sobre seguridad alimentaria.
    Me quedo con diversos comentarios porque orientan actitudes y acciones que puede realizar el consumidor responsable con el medio ambiente local y global, la salud de la descendencia humana en general y de la suya propia en particular:
    Miguel Porta dice: “coman menos, coman menos grasas, organícense desde ecologistas, salud pública y consumidores. Estén alerta”
    Juan Felipe Carrasco de Greenpeace nos habla de un nuevo paradigma de consumo: “ingerir una o dos veces por semana carnes”,consumir productos de temporada y locales…reduce el consumo de soja procedente de cultivos en el Amazonas”.
    La industria alimentaria debe su existencia a la confianza que los consumidores ponen en ella. Confianza en que cuidarán de nuestra salud y del medio ambiente.
    Si no cumplen con su cometido en seguridad y respeto por el medio ambiente podemos retirarles dicha confianza. Sin embargo existen múltiples formas de evitar e impedir que el consumidor se percate del incumplimiento del deber y obligación de algunas industrias alimentarias. Por ejemplo existe una lectura tácita que nos dice algo parecido a: “¡no guarden cuidado que nosotros velamos por su seguridad y la del medio ambiente!”. Otra es la letra del etiquetado tan pequeña, y otra más es la sensación inducida, percibida y asimilada de tener prisa, prisa para comprar, para comer, para trabajar, para vivir. ¿hacia dónde nos dirigimos con tanta prisa?. Los que quieran pueden parar de correr para reflexionar y dirigirse hacia el otro nuevo modelo de producir y consumir que coexiste. Muchos ya lo hacemos gracias a todos los productores que han apostado por el modelo de producción ecológica. En ellos depositamos una nueva confianza. Gracias. Y ¡ánimo! para los indecisos.

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  2. Efectivamente es muy interesante pero me queda el trauma de que los huevos ecológicos sean los que más dioxinas tienen, ¿cómo puede ser? ¿Nos estamos engañando con la alimentación ecológica o es algo fortuito?

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  3. Prefiero pensar que fué algo fortuito. Si la tierra ha estado saturada de productos tóxicos será hasta cierto punto normal que aparezca sustancias indeseables. Supongo que la idea será no incrementar más el daño.Por otro lado ¿que trazabilidad tendrían esos huevos?¿venden ecológico sin serlo?¿se querrá hacer creer que lo ecológico está más expuesto o es menos saludable?
    Saludos.

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