lunes, 13 de junio de 2011

ALFACAROTENOS Y BETACAROTENOS

Por María Tesías

Ya es cuarenta de mayo. Ya ha llegado el verano, y los consumidores de productos de Subbética Ecológica estamos preparados para los intensos rayos ultravioletas, que en este trimestre estival se intensificarán, y ¿sabéis porqué?.

Porque durante todo el invierno y la primavera nuestros hortelanos y hortelanas de cabecera nos han proporcionado ricas zanahorias, calabazas extraordinarias, naranjas exquisitas y remolachas dulces y de un color precioso. Todas ellas ricas en betacarotenos.

El betacaroteno se asocia a la playa y al bronceado.

Estamos preparados, porque mejora las defensas de nuestra piel para protegernos de la radiación ultravioleta. Favorece la producción de melanina, y nos permite intensificar el moreno sin necesidad de exposiciones prolongadas al sol. Ya nuestra piel está ligeramente teñida de ese color anaranjado y dorado parecido al que tienen estos manjares de las huertas.

Se recomienda ingerir estos alimentos antes del verano para que ya estemos preparados y prevenida nuestra piel. Por eso también somos afortunados, consumimos productos de temporada y precisamente las calabazas, las zanahorias, las naranjas y remolachas son alimentos de invierno y primavera.

Pero ahora las huertas nos siguen protegiendo porque hace su aparición los alfacarotenos que son sus primos hermanos. Están presentes en los tomates y el maíz.

Toda una fiesta para los sentidos son los exquisitos gazpachos y salmorejos tan apreciados en verano cuando el calor nos hace sudar. Nos reponen de sales minerales y líquidos.

Consumir productos de temporada es una decisión acertada, la naturaleza es sabia, y la sabiduría popular no está por casualidad; es fruto de una larga experiencia humana con los alimentos. Se han ido seleccionando los adecuados; combinado los idóneos. Aprovechemos ese saber tradicional que ha crecido de la observación
meticulosa, lenta y paulatina de nuestros ancestros.

Los betacarotenos en invierno y los alfacarotenos en verano nos permiten acumular reservas en nuestro cuerpo. Son precursores de la vitamina A, y también son ricos en antioxidantes. Sin su consumo se acelera el envejecimiento de los tejidos, falta luminosidad en la piel, se ve seca y aparecen arrugas prematuras.

Creo que merece la pena el consumo de productos de temporada y si son ecológicos como los nuestros ya es para premio.

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