martes, 9 de abril de 2013

Subbética Ecológica se pone picante !!

Por Juan Cañete, Rafa Arroyo y Manolo Ceballos

Durante la semana pasada, en Subbética Ecológica hemos realizado una extensa plantera con una amplia variedad de guindillas donadas por nuestro amigo Juan Cañete.

Semillas de variedades procedentes de Tailandia, Zambia, Egipto, o variedades como la Cayena, Habanero o Naga, forman parte ya de los planteles que pronto arraigarán en las huertas de Subbética Ecológica.

Juan Cañete, amigo de Subbética Ecológica afincado en Carcabuey, a raíz de haber vivido en diversos países en los que este fruto se come diariamente, es un gran conocedor de la extensísima variedad de guindillas que existen en el mundo, así como de sus excelentes propiedades nutritivas y para la salud.


Más de 3000 estudios realizados en EEUU relativos a su consumo en fresco y crudas, concluyen que:
-         -  es extraordinaria su riqueza en capsaicina.
-         - contiene una gran cantidad de vitamina A y C. (Más que la naranja ¡!)
-          - contiene endorfinas.
-          - es rica en carotenoides y betacarotenos.
-       - posee otros nutrientes interesantes, tales como vitamina B1 y B2, hierro, fósforo, calcio, sodio, magnesio, zinc.

Ello la hace un alimento efectivo para prevenir cáncer, enfermedades de corazón, derrames cerebrales, ataques de apoplejía, coágulos de sangre, obesidad, tensión alta, colesterol, bronquitis, enfisemas, tos y resfriados. Protege de los radicales libres y evita el envejecimiento celular. También es antiviral, antibacterias, remueve tóxicos del organismo, ayuda a la digestión, previene la úlcera de estómago, es buena para el riñón, bazo, páncreas, artritis, diabetes, contra los dolores de cabeza, dolores musculares, depresión, dolor de muelas o herpes. Casi ná !!

Así, si todo va bien, a partir de este verano nuestros productores tendrán guindillas de muchos tipos, que soci@s “con determinación” podremos degustar.

En todo caso, se recomienda comer con moderación, crudas (sin cocinar) y frescas.

En nuestra cultura, no es habitual su consumo, y suele comerse cocinada (en los caracoles, callos, etc.), con lo que pican más y pierden sus propiedades y efectos anteriormente indicados.

No estamos acostumbrados y para empezar, iremos poco a poco, trocitos pequeños al principio.

Si pica, un consejo: no beber agua sino comer pan, que alivia más. Jejeje

Esperamos que te guste esta noticia!





No hay comentarios:

Publicar un comentario